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Éste es el texto definitivo del artículo, mismo que fue publicado en Testigos del pasado: 30 añosdel área de Acervos Históricos . Coords. María Eugenia Ponce y María Isabel Martínez Ateca. 1México: Universidad Iberoamericana, 2014.Primera edición del Canto general, de Pablo NerudaLuis Héctor Inclán CienfuegosBiblioteca Francisco Xavier ClavigeroLa primera edición del Canto general (México, 1950) es un verdadero tesoro bibliográfico. Setrata de un libro de grandes dimensiones (36 por 24 cm), encuadernado en tela roja. Sobre lacubierta, en relieve, destaca un símbolo dorado compuesto por un pez dentro de una esfera.Alrededor de la esfera se lee el apellido del poeta: NERUDA.Imagen 1. Cubierta de la primera edición del Canto general, de Pablo Neruda.La primera guarda despliega un colorido inusual, una disposición plástica más propia delos murales que de los papeles marmoleados con que suelen unirse los libros a sus cubiertas. En

2ella, se disponen figuras y motivos de aire prehispánico (indígenas, deidades, pirámides, flora yfauna). La guarda posterior muestra a un hombre que emerge de una tierra colorida y sobre unhorizonte de luz solar, mientras extiende sus brazos hacia el espectador. También aquí el color ylas formas nos dan la impresión de encontrarnos frente una pintura de grandes dimensiones.Imagen 2. Primera guarda, obra de Diego Rivera.Imagen 3. Segunda guarda, obra de David Alfaro Siqueiros.Ambas guardas son, de hecho, obras de los muralistas mexicanos Diego Rivera y DavidAlfaro Siqueiros, quienes las pintaron ex profeso para esta primera edición. De vuelta en lasprimeras páginas del libro, la contraportada registra la participación de ambos artistas y cita

3fragmentos de poemas que corresponden a lo pintado por ellos.1 Arriba de estas citas, aparecenlas firmas autógrafas de Rivera, Neruda y Siqueiros. Y en la parte superior de la página, cada unode los 500 ejemplares de esta primera edición lleva impreso el número correspondiente.2 Elejemplar que resguarda nuestra Biblioteca es el 244, y según se hace constar en un sello impresoen la portadilla fue donado por el reconocido arquitecto mexicano Luis Barragán a la Bibliotecade Arte y Arquitectura de la Universidad Iberoamericana.1En su texto “Pablo Neruda: historia de sus libros”, el escritor costarricense Alfredo Cardona Peña señala queNeruda envió las galeras de su libro a los dos muralistas para que escogieran sus temas. “Fue esta una prueba depaciencia para el autor, ya que los pintores prometieron una fecha y la cumplieron meses después. Pero entregarondos obras maestras”. Una vez recibidas las imágenes, Neruda mismo seleccionó los fragmentos que aparecen en lacontraportada a modo de “pie de grabado”. Véase Alfredo Cardona Peña, “Pablo Neruda: historia de sus libros”,Neruda, Universidad de Chile, Web, 12 de mayo de 2012.2En el colofón se habla de las características de la edición: “Consta la tirada de 500 ejemplares en papel ‘Malinche’,de fabricación mexicana, numerados del 1 al 500, destinados a los suscritores [sic], llevan las firmas de PabloNeruda, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Se han tirado, además, 50 ejemplares, en papel ‘Chateau’,numerados del B-1 al B-50, y 50 ejemplares en papel Manila, sin numerar, unos y otros fuera de comercio”. Másadelante me referiré a la ceremonia en que los tres personajes firmaron los 500 ejemplares para los suscriptores.Convendría indicar aquí, sin embargo, que además de esta primera edición en gran formato, la editorial Océano tiró5000 ejemplares en una versión reducida, de 17.5 por 12 cm. En esta edición “de bolsillo”, las guardas siguen siendolas mismas. Sin dejar de ser una edición admirable (piénsese en la dificultad de diseñar un libro que sea tan vistoso yfuncional en dos tamaños tan distintos), es cierto que las pinturas pierden, inevitablemente, su espectacularidad.Nuestra biblioteca también posee un ejemplar de esta edición de la editorial Océano, mismo que perteneció al poeta yquerido académico del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana, Manuel Muñoz Aguado.

4Imagen 4. Contraportada, con numeración del ejemplar, firmas autógrafas de Neruda, Rivera ySiqueiros, y citas que corresponden a las pinturas de las guardas.Valga esta descripción para introducirnos a la historia de uno de los libros másimportantes de la poesía del siglo XX (no sólo de la poesía latinoamericana), que se gestó encircunstancias tan interesantes como las características de su edición.Cuando Pablo Neruda llegó a México en 1950 con el manuscrito del Canto general bajo el brazo,ya era una de las figuras más importantes de la literatura latinoamericana. En 1924, con apenas20 años de edad, había publicado un libro que de inmediato recibió elogios de la crítica y elfervor de los lectores: Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Desde entonces, sus

5versos han sido la puerta de entrada a la poesía para numerosos jóvenes:3Puedo escribir los versos más tristes esta noche.Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.4Pero la fama del poeta no trajo consigo una estabilidad económica. Así que Neruda5decidió en 1927 unirse al servicio diplomático. Los siguientes cinco años, representó a Chile enpaíses asiáticos como Birmania, Sri Lanka, Yakarta e Indonesia. El puesto de cónsul erahonorario, así que la pobreza no menguó y, además, Neruda experimentó una intensa soledadproducto de su desconocimiento de las lenguas que se hablaban en esos países y el choque consus culturas. Estas circunstancias, desafortunadas en lo personal, lo llevaron a dar un giro a suescritura. Dejó los versos melancólicos y amorosos de su primera etapa para escribir otra poesíaque reflejaba “la soledad de un forastero empedernido trasplantado a un mundo violento yextraño”,6 la poesía reunida en el primer libro de Residencia en la tierra:Las gentes cruzan el mundo en la actualidadsin apenas recordar que poseen un cuerpo y en él la vida,y hay miedo, hay miedo en el mundo de las palabras que designan el cuerpo,y se habla favorablemente de la ropa,de pantalones es posible hablar, de trajes,y de ropa interior de mujer (de medias y ligas de “señora”)como si por las calles fueran las prendas y los trajes vacíos por completoy un oscuro y obsceno guardarropas ocupara el mundo.7Residencia en la tierra se publicó en 1933 y confirmó el reconocimiento a la poesía deNeruda, que lo precedió en el camino a España. Ahí fungió como cónsul de 1934 a 1936, altiempo que se integraba a la vida cultural en una de las etapas más fructíferas de ese país. Eran3Si de algo sirvieran los números para imaginar la trascendencia de un escritor, convendría anotar aquí que de Veintepoemas de amor y una canción desesperada se publicaron, en vida de su autor, dos millones de ejemplares. VéaseRita Guibert, “Pablo Neruda”, Latin American Writers at Work: The Paris Review, Eds. George Plimpton y otros,Westminster, Random House, 2003, p. 51.4Pablo Neruda, Antología general, Madrid, Real Academia Española y Asociación de Academias de la LenguaEspañola, 2010, p. 42.5Neftalí Ricardo Reyes Basoalto se llamó hasta finales de 1946, cuando un juzgado le concedió que su nombreoficial fuera ese seudónimo que escogiera muy joven, para ocultar a su padre su decisión de dedicarse a la poesía.Consúltese la “Cronología” publicada por la Fundación Pablo Neruda en su sitio Web.6Pablo Neruda, Confieso que he vivido, 2ª ed., México, Seix Barral, 1974, p. 121.7Pablo Neruda, Antología general, p. 114.

6los años de la Generación del 27, el grupo de poetas formado por algunas de las voces mayoresde la lírica hispánica: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Pedro Salinas,Vicente Aleixandre, entre otros. Aunque estos escritores contaban con unos pocos años más queNeruda, el prestigio de éste los llevo a otorgarle un papel destacado en sus tertulias y proyectosculturales, como la dirección de la revista Caballo verde para la poesía (1935). El poeta chilenoadoptaría las simpatías republicanas de sus amigos españoles.8Es en estos años que tuvo su primer contacto con Miguel Prieto, un joven pintorautodidacta con quien planeó, acompañado por García Lorca, crear una compañía de teatroguiñol.9 Años más tarde, durante su exilio en México, Prieto estará a cargo de diseñar la primeraedición del Canto general.La Guerra Civil acabó con esta etapa de manera abrupta, trágica. Lorca fue asesinado porlos falangistas; otros amigos de Neruda combatieron en las trincheras, y otros más buscaronexiliarse. De 1937 a 1939, a veces como parte del servicio exterior chileno y otras veces a pesarde él, Neruda trabajó intensamente en Chile, Francia y España para apoyar la causa republicanay, cuando la derrota de ésta ocurrió, organizar el exilio.Fue esta etapa la que dio pie a una tercera transformación de su poesía, caracterizada porsus dimensiones sociales y políticas. Escribió España en la sangre, un libro comprometido conlas circunstancias de la guerra. En el poema “Explico algunas cosas” puede apreciarse el cambio:Preguntaréis por qué su poesíano nos habla del sueño, de las hojas,de los grandes volcanes de su país natal?Venid a ver la sangre por las calles,venid a ver8Aunque es importante señalar que fue hasta 1945 cuando Neruda se unió formalmente al Partido Comunistachileno.9Miguel Prieto relató ese episodio en sus apuntes autobiográficos: "Debía ser por el año de 1934 cuando un gruponumeroso de amigos nos reuníamos por las tardes en la Cervecería Correos de Madrid y entonces surgió la idea demontar un guiñol literario entre Federico García Loca, el poeta chileno Pablo Neruda, que entonces era CónsulGeneral de su país en España, y yo. Los tres estuvimos varios días tratando de buscar nuestro teatrito, y fue Nerudael que encontró el nombre de La Tarumba, por aquella voz popular que dice ’que de tanto hablar uno se vuelvetarumba’". Véase Juana María Perujo, "Miguel Prieto: identidad vivida", Miguel Prieto 1907-1956: la armonía y lafuria, Coords. Miguel Pedrazo Polo y Patricia de la Puente, Madrid, Sociedad Estatal de ConmemoracionesCulturales, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes [México], Museo Nacional de Arte [México], InstitutoNacional de Bellas Artes [México], Embajada de España en México, 2007, p. 34.

7la sangre por las calles,venid a ver la sangrepor las calles!10El Canto general será la obra central de esta tercera época, y aquella que Nerudaconsiderará años más tarde, en sus memorias, su libro más importante.11Fernando Alegría ha señalado que al morir el padre de Neruda en 1938, el poeta comenzó atrabajar en un libro que al principio concibió bajo el título de Canto general de Chile.12 Sinembargo, el proyecto fue creciendo y el poeta lo explicará de esta forma en sus memorias: “Laidea de un poema central que agrupara las incidencias históricas, las condiciones geográficas, lavida y las luchas de nuestros pueblos, se me presentaba como una tarea urgente”.13 La realizaciónde esta obra le llevará doce años.Como es sabido, en 1940 Neruda fue nombrado cónsul general de Chile en México. Asícomo había ocurrido en España seis años antes, el poeta encontró en nuestro país una vidacultural efervescente, alimentada por numerosos exiliados republicanos —muchos de ellos susamigos desde los años previos a la Guerra Civil en España—. Carezco de espacio para detallar lahistoria de Pablo Neruda en México,14 pero basta decir que la formidable primera edición delCanto general no puede explicarse sin las amistades que Neruda hizo entonces (Siqueiros yRivera, por ejemplo) o las que reencontró aquí (como Miguel Prieto, aquel pintor amigo deLorca, exiliado en México luego de la Guerra Civil). Y además, que si bien hubo momentos degloria para el chileno — se imprimió su poema “Canto de amor a Stalingrado” en carteles que sepegaron sobre los muros de la capital, por ejemplo— también hubo momentos difíciles —elataque sufrido en Cuernavaca a manos de un grupo fascista, la riña con Octavio Paz—. Tal vez lamejor síntesis de su experiencia mexicana la haya expresado él mismo en el título que escogiópara esa época en sus memorias: “México florido y espinudo”, cuya parte final incluye estaspalabras que expresan su perplejidad ante lo vivido aquí :10Pablo Neruda, Antología general, p. 157.Pablo Neruda, Confieso que he vivido, p. 245.12Fernando Alegría, Prólogo y cronología en Pablo Neruda, Canto general, Caracas; Biblioteca Ayacucho, 1974, p.1.13Pablo Neruda, Confieso que he vivido, p. 197.14Una obra a la que puede acudir quien desee una reconstrucción del episodio mexicano es El águila en las venas:Neruda en México, México en Neruda, de Víctor Toledo, Puebla, Universidad Autónoma de Puebla, 2005.11

8Cuando decidí regresar a mi país comprendía menos la vida mexicana que cuandollegué a México.15Neruda abandonó nuestro país en agosto de 1943. Antes, en enero, bajo el cuidado deMiguel Prieto se había impreso una edición privada (100 ejemplares) del Canto general de Chile.En sus breves 16 páginas, esta edición incluyó algunos poemas que más tarde formarían parte delCanto general.En su viaje de regreso a Chile, Pablo Neruda se detuvo en Perú y conoció las ruinas incasde Macchu Picchu. Esa visita resultaría fundamental para retomar su proyecto de un gran poemaamericano:Me sentí infinitamente pequeño en el centro de aquel ombligo de piedra; ombligode un mundo deshabitado, orgulloso y eminente, al que de algún modo yopertenecía. Sentí que mis propias manos habían trabajado allí en alguna etapalejana, cavando surcos, alisando peñascos.Me sentí chileno, peruano, americano. Había encontrado en aquellasalturas difíciles, entre aquellas ruinas gloriosas y dispersas, una profesión de fepara la continuación de mi canto.16Aunque fue escrito hasta 1945, dos años después, este viaje fue el origen de “Alturas deMacchu Picchu”, uno de los poemas centrales del Canto general.Entre 1944 y 1948, de regreso en Chile, Neruda se involucró en la vida política del país. No dejóde escribir, sin emb