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CAPITULO VII: LA COMPRAVENTA1.- Concepto.Se define la compraventa en el art. 1793, en los siguientestérminos: “La compraventa es un contrato en que una de las partesse obliga a dar una cosa y la otra a pagarla en dinero. Aquella sedice vender y ésta a comprar. El dinero que el comprador da por lacosa vendida se llama precio.”De acuerdo al Diccionario de la Real Academia, venta “es uncontrato en virtud del cual se transfiere a dominio ajeno una cosapropia, por el precio pactado”; y compra, “la acción y efecto deadquirir por dinero el dominio de una cosa”.Estos conceptos no se avienen con el adoptado por elC.C.CH., que da a la compraventa la calidad de mero títulotraslaticio de dominio, como ocurría en el Derecho Romanobonitario o vulgar. Se evidencia a partir de la definición legal que lacompraventa simplemente posibilita un cambio de una cosa pordinero. Las partes sólo se obligan a efectuar el cambio. Lo anteriorconfirma que la compraventa no es un contrato real, sinoconsensual, por regla general.Dos partes intervienen en el contrato de compraventa: elvendedor, aquél de los contratantes que se obliga a dar la cosa, y elcomprador, aquél que se obliga a entregar por esa cosa, ciertacantidad de dinero.Anticipamos, la crítica formulada a la definición del artículo1793, cuando alude a que el vendedor se obliga “a dar”, debiendohaber dicho el precepto “a dar o a entregar”.2.- Características del contrato de compraventa.2.1. Es bilateral: puesto que las partes contratantes se obliganrecíprocamente desde su origen; se trata de un contratosinalagmático perfecto, en el que el vendedor se obliga a dar oentregar la cosa y el comprador a pagar el precio. Estasobligaciones son de la esencia de la compraventa, y sin ellas elcontrato no produce efectos civiles o degenera en otro contratodiferente.Como veremos, el vendedor también tiene la obligación desanear la evicción y los vicios redhibitorios y e comprador laobligación de recibir la cosa, pero tales obligaciones son de lanaturaleza de la compraventa, puesto que pueden suprimirseexpresamente.En consecuencia, jurídicamente no se concibe un contratounilateral de venta ni un contrato unilateral de compra, comoacontecía en el primitivo Derecho Romano con las figuras de laemptio y la venditio. La Corte Suprema así también lo ha entendido,al rechazar la posibilidad de celebrar una promesa unilateral deEl Contrato de Compraventa – Juan Andrés Orrego Acuña1

compraventa, desde el momento que ha interpretado el Nº 4 del art.1554, en cuanto a la especificación del contrato, exigiendo que seconsigne el acuerdo de voluntades y las obligaciones recíprocas.Con todo, recordemos que la doctrina mayoritaria ha estimado, porel contrario, que dicha figura jurídica sería perfectamente válida.Nos remitimos a lo expuesto al tratar de la promesa.2.2. Es oneroso: por las prestaciones recíprocas que engendra,imponiéndose ambas partes un gravamen y obteniendo ambaspartes un beneficio.2.3. Es generalmente conmutativo: las prestaciones a que se obliganvendedor y comprador “se miran” como equivalentes. Debemosrecordar que la equivalencia es subjetiva. Excepcionalmente, elcontrato de compraventa puede ser aleatorio, como en el caso de lacompraventa de cosas que no existen pero que se espera queexistan, cuando expresamente se pacte el carácter aleatorio delcontrato, según dispone el art. 1813, o sea, cuando aparezca que“se compró la suerte”; en consecuencia, la conmutatividad no es dela esencia de la compraventa, sino sólo su característica general. Loaleatorio es excepcional en la compraventa.2.4. Es principal: porque existe por sí mismo, independientementede cualquier otra convención.2.5. Es ordinariamente consensual, salvo las excepciones legalesque exigen el cumplimiento de una solemnidad, como acontece porejemplo en la compraventa de inmuebles.2.6. Es nominado o típico: porque está reglamentado en la ley, nadamenos que en 103 artículos.2.7. En general, es de ejecución instantánea: de acuerdo a algunosfallos, el contrato podría ser de ejecución sucesiva. Así, se indica enun fallo que “tratándose de un contrato de compraventa que puedecumplirse por partes, por el hecho de haberse consumado respecto deuna partida, el comprador no pierde el derecho de pedir la resoluciónparcial del resto”.2.8. La venta no es enajenación, sino mero título traslaticio dedominio, siguiendo así la teoría del Derecho Romano bonitario ovulgar. En consecuencia, si no ha existido tradición en favor delcomprador, éste no adquiere el dominio ni la posesión de la cosacomprada.3.- cionesEl Contrato de Compraventa – Juan Andrés Orrego Acuña2

Por existir cierta similitud entre la compraventa, la dación enpago y la cesión de créditos, conviene precisar algunos conceptos ysus diversas naturalezas jurídicas:3.1. Compraventa y dación en pago:* la compraventa es un contrato y como tal crea obligaciones,mientras que la dación en pago, siendo una modalidad del pago, esuna convención pero no un contrato, pues extingue obligaciones;* además, en la compraventa suele haber un plazo para la entregade la cosa vendida, mientras que en la dación en pagonecesariamente debe efectuarse la entrega al instante para que eldeudor quede liberado (en caso contrario, habrá novación porcambio de objeto); y* finalmente, el acreedor que recibe en pago una cosa diferente a laque se le debía, no se obliga a dar por ella un precio, sino que seobliga simplemente a dar por extinguida una deuda hasta laconcurrencia del valor de la cosa recibida.3.2. Compraventa y cesión de créditos: entre ambas, existe unadiferencia fundamental, en cuanto la compraventa es un contrato yla cesión de créditos es la forma de efectuar la tradición de losderechos personales (arts. 699 y 1901, conforme a la doctrina querechaza el carácter contractual de la cesión de créditos y que esmayoritaria en nuestra jurisprudencia). La cesión de créditosentonces, es una convención pero no un contrato.4.- La compraventa es un título traslaticio de dominio.A diferencia de lo que acontece en la legislación civil francesay en general en el Derecho Comparado, y de acuerdo a lo dispuestoen los arts. 675 y 703, la compraventa es un mero título traslaticiode dominio, es decir, un acto jurídico que por su naturaleza notransfiere el dominio, sino que confiere al comprador unantecedente que lo habilita para adquirirlo, ya que celebrado elcontrato, surge para dicho comprador un derecho a exigir delvendedor que le entregue la cosa; con todo, no puede pretender quelo haga propietario, sino sólo poseedor.Cabe precisar, al tenor del art. 1793, que la frase “dar unacosa”, no es del todo correcta, siendo preferible haber empleado lafrase “entregar una cosa”. En efecto, al emplear el legislador laexpresión "dar una cosa", pareciera indicar que el vendedortransfiere el dominio de la cosa por el contrato, toda vez que tal esla obligación de dar; por el contrario, la obligación de entregar nosupone transferencia de dominio y por tanto puede contraerla oasumirla quien no es dueño, puesto que en definitiva implica pasarla tenencia.Ahora bien, a la luz del art. 1824, la obligación que contrae elvendedor es la de entregar la cosa y en ningún caso el hacerEl Contrato de Compraventa – Juan Andrés Orrego Acuña3

propietario al comprador. Lo normal será sin embargo que alentregar la cosa se verifique la tradición.En síntesis, para que el comprador llegue a adquirir eldominio en virtud de la compraventa, se requieren dos actosjurídicos consecutivos: la compraventa (título) y la tradición (modode adquirir), lo que concuerda con el Derecho Romano bonitario ovulgar, apartándose del código napoleónico.Para el Derecho Romano bonitario o vulgar, en lacompraventa el vendedor se limita a transferir solamente la “vacuapossessio” o pacífica y útil posesión, mediante la “traditio”.Consecuente con lo anterior, García Goyena, principalredactor del C.C. español, fundamentó lo expuesto recordando quela venta de cosa ajena es válida.En consecuencia, si el vendedor es dueño, la entregaconstituirá tradición; si no lo es, la entrega será una tradiciónaparente, y en derecho sólo será entrega. Toda tradición es entrega,pero no toda entrega es tradición. Por ello, el art. 1548 estableceque la obligación de dar contiene la de entregar la cosa. Por ellotambién, el art. 1824 emplea acertadamente la frase alternativa“entrega o tradición”.Conforme a lo expuesto, y respecto a la evicción de la cosacomprada, el art. 1837 debió señalar “dominio o posesión pacífica”,en lugar de decir “dominio y posesión pacífica”. La primera fórmulaguarda mayor armonía con el art. 1824.Diferente es el caso del CC. francés, cuyo art. 1583 estableceque la venta “es perfecta entre las partes y la propiedad esadquirida por el comprador desde que se ha convenido en la cosa yen el precio, aunque la cosa no haya sido entregada ni el preciopagado”. En esta hipótesis, el contrato de compraventa creaobligaciones y transfiere el dominio; vale decir, es al mismo tiempotítulo y modo de adquirir, siguiendo al derecho quiritario romano.Recordemos que en Roma, coexistían dos derechos civiles: elderecho quiritario y el derecho bonitario. La transferencia dedominio, conforme al primer derecho, se hacía por medio de lamancipatio, que era título traslaticio y tradición a la vez, lo queimplicaba que no podía celebrar mancipatio el que no era dueño dela cosa. En cambio, en el contrato de compraventa, institucióncreada por el Pretor, no se requería ser dueño de la cosa vendida ypor tanto, era válida la venta de cosa ajena.5.- Elementos del contrato de compraventa.Los elementos esenciales de la compraventa se desprendendel art. 1801: una cosa, un precio y consentimiento (res, pretium,consensus). El acuerdo de voluntades sobre la cosa y el precio essuficiente para perfeccionar el contrato; de ahí su carácterconsensual que por regla general le confiere la ley. Pero el acuerdode voluntades sobre cosa y precio debe llevar aparejado el ánimo decambio de estos objetos entre los contratantes. Por ello, AlessandriEl Contrato de Compraventa – Juan Andrés Orrego Acuña4

expresa que “es el cambio de una cosa por dinero lo que constituye lacompraventa, y si ese cambio no se realiza por la omisión de algunode esos elementos, no hay venta, ni material ni jurídicamentehablando”.5.1. El consentimiento de las partes.a) Regla general: por el solo acuerdo de voluntades.Por regla general, la compraventa es un contrato consensual;por excepción, es un contrato solemne (art. 1801). Por ende, salvoen aquellos casos señalados en la ley, la compraventa seperfecciona con la oferta y la aceptación, de conformidad a lasreglas establecidas en el C. de Comercio.b) Casos de compraventa solemne.En ciertos casos, la ley exige otorgar escritura pública paraperfeccionar la compraventa. Tal solemnidad rige para la venta: de bienes raíces; de servidumbres; de censos; y de derechos hereditarios.En estos casos, la escritura pública es requisito generador delcontrato o solemnidad propiamente tal, y por tanto, de faltar, elcontrato adolecerá de nulidad absoluta (arts. 1701, 2º y 1682), oincluso será inexistente, para aquellos que postulan la inexistenciacomo sanción en nuestro Derecho (al efecto, ver lo expuesto en elacápites de “Las Formalidades”, en la Teoría del Acto Jurídico, enrelación a las solemnidades exigidas por vía de existencia).La solemnidad, en este caso, viene a ser la manera deexpresar el consentimiento en concepto de la ley.Cabe precisar que solamente la compraventa de inmueblespor naturaleza o propiamente tales debe efectuarse por escriturapública. Los inmuebles por adherencia, los bienes que se reputanmuebles por anticipación de constituir sobre ellos derechos en favorde terceros distintos del dueño, y los inmuebles por destinación,que de venderse por separado del predio al cual están destinadosrecuperan su naturaleza de muebles, no están sujetos a lasolemnidad (art. 1801, inciso final). En estos casos, la compraventaserá consensual.Además de esta solemnidad general, hay otras solemnidadesque deben observarse en ciertos contratos de compraventa: así, porejemplo, en la venta de bienes raíces de ciertos incapaces esnecesaria la autorización judicial (arts. 254; 484, 488 y 489); y enotros casos es necesaria realizarla por pública subasta (art. 394).Estas formalidades especiales no son requisitos generadores delcontrato de compraventa, no son solemnidades exigidas enconsideración a la naturaleza del contrato, sino al estado o calidadde las personas que en él intervienen. Por ello, la omisión de estasformalidades no acarrea nulidad absoluta sino nulidad relativa. SeEl Contrato de Compraventa – Juan Andrés Orrego Acuña5

trata, en este caso, de formalidades que atienden no a la existenciamisma del contrato, sino a su validez.c) Sobre que recae el consentimiento:* Sobre la cosa objeto del contrato: no debe existir error en laidentidad, calidad esencial o sustancia de la cosa (arts. 1453 y1454).* El precio a pagar por la cosa: debe ser el mismo para vendedor ycomprador.* Sobre la propia venta: no debe haber dudas acerca del contrato,pues de lo contrario, estaríamos también ante un caso de erroresencial u obstáculo (art. 1453).d) El consentimiento en las ventas forzadas realizadas en unasubasta pública.De acuerdo a las reglas generales, el consentimiento debelograrse exento de vicios, libre y espontáneamente. En un caso sinembargo, la voluntad del vendedor no se logra libre yespontáneamente: en las ventas forzadas por disposición de lajusticia (art. 671).En estos casos, se afirma que el deudor otorgó suconsentimiento de antemano, al contraer la obligación y someterseal derecho de prenda general sobre sus bienes en favor delacreedor. En definitiva, la adjudicación en remate también sedenomina compraventa en remate. Sobre el particular, el art. 495del Código de Procedimiento Civil establece que el Acta de Remate,extendida en el registro del secretario del tribunal que intervenga en